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La Casa del Alfarero

 


En la Casa del Alfarero hay Transformación Excelente

(Parte 1)

 

En la Casa del Alfarero es donde experimentaremos la transformación de nuestra espiritual, de nuestra vida personal que incluye nuestra familia, nuestra relación matrimonial, nuestras amistades, nuestro trabajo, nuestra iglesia, etc…  La cita bíblica en 2Cor. 3:17-18 en la versión NVI dice así:  Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.”; y en 2Cor. 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.”.

 

En la versión RVA dice “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.    Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”  2Cor. 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,”.

 

Toda esta transformación que nos presenta el escritor inspirado por el Poder del Espíritu Santo, solo se puede experimentar…  en la presencia de Dios.  Vamos a entrar a la Casa del Alfarero en Jeremías 18:1-2 démosle a El nuestro pedazo, nuestros errores, nuestro dolor, nuestras dudas; entremos entonces, el Señor nos invita diciendo: “Levántate y ve a la casa del alfarero. Allí te daré un mensaje.”  ¿Cuál es ese mensaje? ese mensaje nos dice hoy que tenemos que vivir una transformación de Gloria en Gloria… pues allí, en la presencia del Altísimo, hay libertad

 

En Su presencia hay Libertad

 

Dice la Palabra de Dios: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  Y esto es todo lo contrario a esclavitud. ¿Para que es esa libertad? Para tener acceso al Padre de las luces en oración, en comunión íntima y constante por medio de Cristo. También para que Él nos irradie con su amor las cualidades de una vida dotada de hermosura, y todo por medio de Su Espíritu Santo, y de forma constante y creciente.  Pero necesitamos sentir más y más la necesidad de vivir a Su lado cada instante. En el Salmo 63 el rey David habla de la sed de Dios, como símbolo de una experiencia vital con Él y el objeto de este regocijo es el carácter del Señor, así nuestro corazón se va llenando cada vez más del corazón de Dios.

 

En Su presencia hay Provisión

 

Además de libertad, en Su presencia encontrarás tus necesidades suplidas por fe en Su Palabra.  Allí recibirás sanidad cuando estés enfermo.  Allí encontrarás respuesta para tu dificultad financiera y de forma sobrenatural. Allí alcanzaras victoria. Allí andarás por fe y no por vista y experimentar lo que es caminar por fe, probablemente estarás diciendo: ¡Oh si es verdad, esa es la mejor manera de vivir! Y los escépticos dirán: Eso no es posible, eso no funciona, y es evidente, porque los escépticos que son indiferentes y apáticos, siempre tienen su mirada en las cosas de la tierra, las cosas de abajo, recuerda lo que te dice el Pablo en Col.3:2. “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra...”  Muchos se ven como indignos de Su gracia infinita, nunca esperan que suceda algo grande y glorioso en este mundo, no les gusta la gente que tiene esperanzas. Nosotros que nos gozamos por haber sido redimidos por el poder de Dios, tenemos  una esperanza creciente en Cristo, tal esperanza produce en nuestras vidas un poder que excede a todo lo que pudiésemos preguntar o pensar, una vida llena de la luz de Dios que las tinieblas más obscuras se alejan de nuestra presencia – Esa es la Esperanza de Gloria.

 

En Su presencia hay Esperanza de Gloria

 

Pablo ha señalado que por Jesucristo es quitado el velo al conocerle, al convertirnos a Él. Dice la Biblia en 2Cor. 3:10-16: “Pues incluso lo que fue glorioso en su momento, ya no lo es tanto si se le compara con la gloria más excelsa.  Y si lo perecedero era glorioso, mucho más glorioso será lo permanente. Por lo tanto, como nosotros tenemos tal esperanza, actuamos con plena libertad. No actuamos como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para que los hijos de Israel no se fijaran en el fin de lo perecedero. Pero la mente de ellos se endureció, y hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, llevan puesto el mismo velo, que solamente por medio de Cristo puede ser quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando leen a Moisés, el velo les cubre el corazón; pero ese velo les será quitado cuando se conviertan al Señor.” 

 

Con el rostro sin velo (develado)” significa estar viendo la realidad misma de Dios por sí mismo, aunque “como en un espejo”; es evidente, pues andamos por fe, aunque no estamos mirando al Señor en forma directa: “…Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara.” (1Corintios 12: 2a. RV60); es un reflejo de Su gloria lo que percibimos, el verbo es “κατοπτρίζομαι² -katoptrízomai” “mirar o reflejar como en un espejo”.

 

En Juan 3:21 dice: “Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sea evidente que sus obras son hechas en Dios.”, al ser alcanzados por la Gracia salvífica de Jesús somos transformados a la misma imagen de Dios por la presencia del Cristo reinante en nuestro corazón, con Él allí contemplamos la grandeza y perfección del carácter del Señor, especialmente reflejado en el evangelio.

Esto es infinitamente inalcanzable por las fuerzas humanas, por eso Pablo dice: “Ya no vivo yo, sino vive Cristo en mí” (Gál.2:20). Pues es la sublime imagen del mismo Dios habita en nosotros por Su voluntad y para su Gloria. ¡Que privilegio!

La Esperanza no es algo débil, sin fuerza, como el mundo se refiere a ella diciendo: “la esperanza es lo último que se pierde” ¡no! ella es lo primero que ganamos y jamás lo perdemos, pues reposa en Cristo Jesús, Él es su garante. 

 

La Esperanza; Gr. Elpis – Es una expectación favorable o confiable, por lo tanto es futura y tiene que ver con lo que no se ve. Romanos 4:18 “el creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes”. Romanos 8:24 “Porque en esperanza fuimos salvos, pero la esperanza que se ve, no es esperanza.”   La Fe y la Esperanza siempre trabajan juntas. Son inseparables.  La Esperanza nos ayuda a alcanzar la meta. Hebreos capítulo once, versículo uno; la palabra esperanza (Elpis), denota una expectación de algo que es favorable o confiable. Siempre tiene que ver con el futuro y con aquello que no es tangible o que no podemos percibir por los sentidos, pero que nos da plena seguridad porque nuestra esperanza es lo que nos da la convicción de que aquello que hemos creído va a acontecer o se va a ser realidad en lo físico, por causa de que ya Dios lo ha hecho o lo ha declarado según su voluntad o propósito. Lo que Dios a provisto para nosotros siempre es presente y es una realidad en el mundo espiritual, pero es a través de la fe en la Palabra y del creer cuando accionamos en ella, que tenemos la esperanza de que es nuestra y que lo tenemos porque así Dios lo ha dicho.

 

La esperanza nos ayuda a alcanzar la meta o a obtener lo que en el mundo espiritual es una realidad para traerlo también a la realidad física.

*      Levanta tu expectación o esperanza:  Si tu estabas enfermo y empezaste a meditar en la palabra hasta que fuiste sano, activaste el proceso escritural que aparece en Hebreos 11:1 “Es pues la fe, la sustancia (certeza?) de las cosas que se esperan. En una forma más simple. La Palabra de Dios + Esperanza + Fe = Manifestación

*      ¿Qué es lo que tu y yo esperamos? Por supuesto, sanidad, bienestar, bonanza, todas nuestras necesidades suplidas eso es fabuloso, grande.

 

Pero, ¿habrá algo aún más grande en lo cual fijemos nuestra esperanza? Si, la Esperanza de la Gloria.  Romanos 5:1-2 “. . . Nos gloriamos en la Esperanza de la Gloria de Dios, porque nuestro reto es caminar en salud divina, salud espiritual cada día. 

 

Cuando esperemos la gloria de Dios, empezaremos a vivir como realmente somos: herederos y coherederos juntamente con El y esa herencia es lo que esa gloria de Dios tiene para cada uno de sus hijos.

 

Pr. Eduardo Torres

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