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La Navidad según Juan (Juan 1:1-14)

 


Juan 1:1-14

 

Mateo y Lucas escribieron acerca de los sucesos que rodearon el advenimiento del Mesías, antes, durante y después de nacer. Pero Marcos comienza sus escritos narrando el inicio del ministerio de Jesucristo, él escribe sobre Juan el Bautista con su mensaje y el bautismo de Cristo.

 

Juan inicia en su evangelio, en los primeros 14 versículos escribe el cuadro completo del plan de Dios para salvar a la humanidad de su pecado.  Juan destaca en esos versículos la eternidad y divinidad de Cristo, la visión de Dios al enviar a Su Hijo, y la misión de Cristo, el Hijo de Dios.

 

Falta una semana para la navidad, fecha donde supuestamente pensamos que Jesús nació; pero indiferentemente a eso lo más importante es analizar el porque de la navidad en el plan de Dios con el hombre y la mujer. 

 

Hay aspectos relevantes que deben tomarse en cuenta para responder a la pregunta que la mayoría del hombre común se hace en relación a este hecho: ¿Por qué la navidad?  y para esto tenemos una respuesta que donde la Biblia nos dice en primer lugar:  El por qué Dios entra en contacto directo con el hombre (juan 1:1-3).

 

Cuando leemos en Juan 1:1 viene a nuestra mente Génesis 1:1, aquí la expresión “en el principio” escrita en ambos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento es la misma, aunque en diferentes idiomas (Heb. y Gr.). Contextualizando ambos pasajes entendemos que Dios Padre y Jesús son idénticos, uno solo, aunque en el Nuevo Testamento son dos personas, que junto al Espíritu Santo son un solo Dios, Santo y Eterno.  Pero realmente, lo primero que Juan nos presenta es la Eternidad de Dios y Jesús (el Verbo); Ellos han sido desde el principio.

 

El libro de Génesis nos dice lo que Dios hizo en el principio, y Juan toma eso y nos presenta al Padre, al Hijo y por consiguiente al Espíritu Santo en una imagen de Dios antes de que El creara algo.

1.         Entonces en Juan visualizamos a Jesucristo en El Dios eterno e infinito, El es el Creador increado; porque “a través de Él, todas las cosas fueron hechas”. (Gén. 1:1; 2:1)

2.         En el Antiguo Testamento, en Génesis el Espíritu Santo nos enseña que Dios habló y el mundo fue creado… (Ej. Gén. 1:3 “…y dijo Dios…).

3.         En el Nuevo Testamento Juan, inspirado por Dios, escribe que “Todas las cosas fueron creadas a través del Verbo”. Y el Verbo es Dios y el Verbo es el Hijo. (Juan 1:3)

4.         Así como desde el principio la vida era sustentada por Dios por su palabra (verbo), hoy lo sigue siendo en Cristo Jesús (El Verbo, la Palabra), y además, en Él estaba la vida – todo lo biológico – todos los seres vivos como tú y yo – que existimos hoy por causa de Él.

5.         El sostiene la vida en este universo, por lo tanto, sin El nada existe.  El es el Creador.

 

Ahora Bien, El Creador increado[1] entra en Su creación, como un ser creado, el mismo se hizo hombre (Juan 1:14), se hizo carne e hizo Su residencia entre sus criaturas, como podríamos decirlo de manera popular, “Él se mudó al vecindario”.  Jesús, el dueño absoluto de toda la creación: vino al mundo, y buscó un lugar para nacer.  El Hijo de Dios el Todopoderoso, vino a este mundo y estando en él, necesitó ser conducido por manos humanas.  El Hijo de Dios quien tiene todo en Su control, vino a este mundo y fue menospreciado por los hombres. Esto es realmente un misterio, incomprensible por cualquier persona.

 

Ahora surge la pregunta, ¿por qué hizo esto Dios?  ¿por qué se hizo humano?  La respuesta se encuentra en Juan 1: 11… “A lo suyo vino…”

1.         Vino para cumplir con un plan que El tenía desde la fundación del mundo, “salvar al hombre de su pecado”

2.         Vino para establecer una relación directa con la humanidad, cara a cara con el pecador.

3.         Vino para hacer de aquellos que crean en Él y le reciban como Salvador, sean “hijos de Dios” (Juan 1:11-12).

 

Dios vino y vivió entre nosotros (Juan 1:14), “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”, este pasaje es un canto, una poesía o prosa donde ensalzamos al Creador encarnado.

·       Jesús no llegó con corona, capa y cetro.

·       El trono de Jesús fue un pesebre.

·       Las vestiduras reales de aquel niño en su advenimiento se redujeron a pañales.

·       La corte de ese recién nacido rey fue un grupo de humildes pastores.

·       Los padres de Jesús, solo eran una pareja piadosa, llena de fe pero sin poder y sin gloria.

·       Sus palacios fueron: al nacer un establo y luego una carpintería.

·       Pero verdaderamente su reino, seguía siendo el mismo, el Reino de los Cielos, Él, el dueño del universo, y sus adoradores tres hombres sabios que representaban tres puntos muy distantes de ese lugar de donde llegaron, para demostrarle al recién nacido, pero sempiterno Rey, que el mundo estaba bajo sus pies.

·       Dios Hijo, se mezcló con nosotros, anduvo ente nosotros, como cualquier otro de nosotros.

·       Tal como dice pablo en Filipenses 2:6-8; “…se humilló al no estimar ser Dios, se hizo siervo semejante a los hombres, y con obediencia fue hasta la cruz para salvarnos”.

 

Así que el infinito Dios se colocó al lado del hombre finito y así: Para extender a nosotros el deseo de su corazón; para demostrarnos su inmensurable amor; para de forma directa y visible, entregarnos la bendición de Su salvación; para que la raza humana le conozca por medio de su Hijo. En resumen, Dios vino para encontrarse con nosotros…

 

Dios nos vino a buscar. Él no llegó a este planeta para establecer “unas felices fiestas” en su honor. Desde hace ya varios años, la Navidad se ha convertido en un puro comercio perdiendo su verdadero significado. Lo que está haciendo esto es las familias la vean, como una oportunidad comercial para satisfacer sus numerosos deseos. Esta actitud desviada de la verdad bíblica nos ha centrado en nosotros mismos y así nos hemos olvidado de adorar al que nació para salvarnos.

 

Y Dios se hizo hombre para proveer a la humanidad, muerta en sus delitos y pecados lo que tanto requería ¿Qué requerían los hombres y mujeres de este mundo? ¿qué necesitábamos para que el Hijo de Dios viniera a nosotros?

1.        Nosotros necesitábamos vida – y Dios nos trajo la vida  En él estaba la vida” (v.4).

2.        Nosotros estábamos en oscuridad, y Dios nos dio la Luz (v. 4b.) “…y la vida era la luz de los hombres

3.        Nosotros estábamos perdidos, descarriados – y Dios nos vino a buscar y nos hizo volver a Él (1 Pedro 2:25) “…Antes eran ustedes como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas.

4.        Nosotros necesitábamos Su perdón por causa  de nuestro pecado y Él nos envió un Redentor quien pagó nuestra deuda con Dios, su Hijo, Jesús para salvarnos “…y llamará su nombre JESÚS porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. (Mat 1:21)

 

Así el Hijo se humanó, y nació como un bebé, vivió entre nosotros, compartió su mensaje y misión, muriendo en nuestro lugar, por perdonar nuestros pecados, para que al creer en Él y recibirle, llegásemos a ser hijos de Dios. Juan 1:12-13

 

Juan inicia en su evangelio, en los primeros 14 versículos escribe el cuadro completo del plan de Dios para salvar a la humanidad de su pecado.  Juan destaca en esos versículos: La eternidad y divinidad de Cristo, la visión de Dios al enviar a Su Hijo, y la misión de Cristo el Hijo de Dios.

 

Dios tomó en cuenta al hombre y vino en forma de hombre, naciendo como niño para entrar en contacto con Él.  Dios vino por la necesidad que tenemos de un redentor, un Mesías que tomase nuestro lugar para poder pagar por nuestro pecado.

 

Así el Todopoderoso estableció un Camino para que nosotros lleguemos ahora a donde Él está, por el simple hecho de que somos sus hijos. El plan sigue siendo el mismo, el pacto no ha cambiado. Él te llama en este momento porque ve tu necesidad y si te acercas a Él, tendrás la misma oportunidad de todos. (Romanos 8:32) “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”.


Solo Dios mismo puede expresar completamente quién es El para nosotros.

Solo Dios mismo puede hacerse completamente conocido.

 

Si nuestro creador escogiera ocultarse a sí mismo nosotros nunca le conoceríamos. Pero El vino… en la persona de Cristo Jesús. Y nosotros vivimos en Su corazón…

 

Jesús entra en contacto directo con nosotros y nos encuentra donde quiera que estemos, en el momento de nuestra necesidad, llevando nuestras cargas en la cruz

 

 

 



[1] Increado: No fue creado o hecho por nadie ni por nada

Comentarios

Unknown dijo…
Excelente reflexión en estos tiempos en los que, el mundo entero se sumerge en satisfacerse los unos a los otros, dándose obsequios! Para muchos es una tradición hacernos regalos al celebrar alguna fiesta, pero lo que realmente debemos destacar y darle el lugar que le corresponde es a quien estamos celebrando y cual es el motivo de nuestro gozo? Jesús es el motivo! A El celebramos!
Gracias por este regalo!

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